Andrés Calamaro

"El palacio de las flores" (2006)

El venado, en el mejor sentido de la palabra, Calamaro lleva una racha imparable similar a la que desembocó en las 103 canciones de "El salmón". Tras él vino una retirada forzosa y un regreso que no finaliza y empezó con el disfrutable disco de versiones, "El cantante". Luego vino un espectacular y emocionante directo en Argentina junto a Bersuit. Sí, "El regreso", en el que se recogen algunas de sus más estremecedoras baladas con un púlbico totalmente entregado como el que disfrutó en el Bilbao Live Festival, junto a Ariel Rot. Le sucedió "Tinta roja", su especial disco de tangos y jazz en Casa Limón junto a Niño Josele y Jerry González. Recientemente el DVD en directo "Made in Argentina", también en DRO Atlantic y con su habitual y cuidada presentación. Además, entre medias, tributos como "Calamaro querido" (Sabina, Fito Páez, Muchachito Bombo Inferno o Julieta Venegas) o recopilatorios como "Escúcheme entre el ruido". Por si fuera poco colaboraciones con Ratones Paranoicos, Vicentico, Bersuit o en el inmediato disco de duetos de Ariel Rot. ¡En plena de forma de nuevo, eh! Como es un enfermo de esto para el próximo año ya tiene previsto recuperar muchos inéditos de su reciente período oscuro (drogas, depresión), grabar un disco totalmente nuevo con canciones propias y seguir girando sin parar, más aún que su tirón aquí es gigante y tras su reciente fichaje por la promotora de conciertos Last Tour International, donde también trabajan sus colegas Fito Y Fitipaldis o Loquillo Y Trogloditas.

 

Ahora nos toca hablar de "El palacio de las flores", aparecido bajo su nombre, pero en el que tiene importancia capital la presencia del histórico y veterano artista argentino Litto Nebbia, que produce el disco, se encarga de los muy presentes teclados, algunas guitarras y la mayoría de arreglos. También canta y compone algunos temas al alimón con Andrés y otros sólo. "Rosemary" es una canción del 70 que enamoró a Calamaro siendo niño y "Lo que nunca se olvida" se graba por primera vez. Hasta mete un instrumental de Litto, cosa no muy habitual, como es "Antes" y que enlaza con la segunda parte del disco. El disco se abre con una canción de indudable gancho comercial y que será single de éxito por su pegadizo estribillo. Se titula "Corazón en venta". "Mi bandera" suena más a rock clásico americano. Ese que tanto le gusta entre Bob Dylan y el Neil Young acústico. "El tilín del corazón" es una de las más románticas, pero con letra realmente bonita. Otro tanto se puede decir de "Tengo una orquídea", con un estimulante piano y unas cuerdas deliciosas. Se marcan también una versión del bolero inmortal de Armando Manzanero, "Contigo aprendí", y lo bordan. "Punto argentino" es todo un puntazo en letra y música. La entrañable "Cuando una voz sea de todos" es también de Nebbia y se les une para cantar a trío el amigo Vicentico de Los Fabulosos Cadillacs. Hay toques funk y bailables, quizás siguiendo el signo de los tiempos, en "Corte de huracán". Pero el mejor tema es la blada "Patas de rana" que tiene un leve aire jazz que entra cuando sopla el saxo soprano. La despedida con "Ser feliz" se produce con alegría. Alegría como la que da escuchar de nuevo a Andrés en forma. Ganas de verlo de nuevo en directo y ganas de que siga grabando tantas canciones y letras hermosas. ¡Hasta luego Ché!

 


Txema Mañeru.

 

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