bus stop

Joshua Logan

(EEUU, 1956)

 

El joven Bo (Don Murray) se tira a la carretera y abandona por primera vez en su vida el pacífico rancho en el que ha crecido con dos propósitos vitales innegociables: convertirse en campeón de rodeo, y encontrar "un ángel" (un ángel que le planche, le limpie y le haga de comer... eran otros tiempos). Y para sendos menesteres Bo va a utilizar las únicas armas que conoce; su lazo de cowboy y, sobre todo, su ímpetu de adolescente híperhormonado. ¿Las víctimas? Terneras, potros salvajes... y Marilyn. Marilyn, la rubia tonta. Marilyn, la bomba sexual. Marilyn, la reina de la comedia. Ella es la noche y el día, el corazón de este vodevil vaquero y un poco (bastante) chovinista, que es "Bus Stop". La eterna "pilingui" de bondad e ingenuidad infinitas. Habría sido adorable como gatito, si no fuese porque era la mujer más sexy a este lado de la Vía Láctea. Mucha Marilyn para tan poco cowboy, seguramente, pero esto es Hollywood, la fábrica de sueños y, ya lo dijo Calderón de la Barca: los sueños, sueños son.

 

Joshua Logan ("Picnic") adaptó esta obra de George Axelrod siendo fiel a los mandamientos de las buenas farsas teatrales: ritmo, ritmo, y más ritmo. Diálogo tras diálogo, chascarrillo tras chascarrillo; sin dar tregua al bostezo. Logan conocía bien a la Monroe y sacó lo mejor de ella. En "Bus Stop" la moldeó hasta convertirla en la chica alelada más descacharrante desde que Judy Holiday se ganara los galones de cómica eterna en "Nacida ayer". Y que nadie se equivoque, porque para encarnar a la más tonta había que ser muy lista. Marilyn lo era, tal vez a pesar suyo. Si se hubiera parecido más a los personajes de sus películas quizá no habría acabado jugando con los barbitúricos... Va por ella.

 

 

 

Enrique Campos

 

 

 

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