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Afirmar que Jack White rescató a Brendan Benson de la oscuridad no sería tan acertado como decir que más bien le alejó de esa oscuridad para sepultarle bajo su sombra. Está claro que son muchos más los que conocen a Brendan por su rol en los Raconteurs que por su carrera como solista, pero ya se sabe: al lado del inefable White e incluso compartiendo la voz cantante con él, es imposible brillar con luz propia. Por eso, el cuarto disco de Benson, My Old, Familiar Friend, es en cierta manera una tercera oportunidad de asomar la cabeza en una industria que hasta ahora le ha venido ninguneando, aunque si dijéramos que ha aprovechado este quite quizá eso implicara que su talento no era ya patente desde el primer momento en que lo plasmó en un cd, y eso sería una falacia. En cualquier caso, la gran diferencia es que ahora sí que hay gente por ahí fuera que le conoce y le tiene en consideración. Benson, además, se ha beneficiado de la producción de Gil Norton, que le va como anillo al dedo a su power pop de libro.
Por supuesto, flotan en el aire las influencias de Cheap Trick, Raspberries, e incluso los Wings de Paul McCartney, pero Brenson inyecta crudeza a sus riffs, lo que le da el encanto punk de sus primeras obras y acaba resultando en un cóctel de lo más efectivo. Por ejemplo, si dejamos a un lado el piano y los arreglos de cuerda de “Poised and Ready”, el fondo está lleno de guitarras rugientes. “A whole lot better” tiene intensidad casi heavy, sin perder la melodía y el gancho. La alegre “Don’t walk to talk” es ideal para saltar de la cama, y no menos festiva es “Borrow”. “Garbage Day” fusiona Motown con la ELO de Jeff Lynne, mientras que en “Fell like taking you home” los ecos nuevaoleros son innegables.
My Old, Familiar Friend es gozo en estado puro. “I fell in love with you, and out of love with you, and back in love with you, all in the same day”, canta Brendan en “A Whole Lot Better”, para acabar en un “I fell a whole lot better when you come around”. Casi parece que describiera la relación entre las canciones y el público, de años con la oreja pegada a la radio, viendo ir y venir a sus grupos favoritos. Si estuviéramos en los 70, Benson estaría reinando junto a todos aquellos titanes del rock FM. En 2009, sin embargo, tiene que conformarse con ser uno de esos secretos especiales que uno desea compartir con todo el mundo.
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