Booker T. & The MG's

"Green Onions"

(1962)

 

Dice la leyenda que una pareja de imberbes (Booker T. Jones, negro de diecisiete años, y Steve Cropper, rostropálido de veinte) pasaban las horas muertas entre sesión y sesión, ya como músicos de acompañamiento asalariados, en Stax, jugeteando con improvisaciones. En una de éstas surgió algo que hizo aguzar el oído a un tipo con jerarquía en la casa. Era el embrión de "Green Onions", el single que aquel avispado directivo propuso grabar inmediatamente y que, en cuestión de unas cuantos días, arrasó de costa a costa, en las emisoras de radio, en las listas de vantas de r&b y en las de pop.


El cuarteto lo completaban un batería de inconmensurable swing (Al Jackson) y un más discreto bajista (Lewis Steinberg), sustituido más adelante por el gran Donald 'Duck' Dunn. Tocaban fácil, económica, feliz y maravillosamente. Eran dueños de un sonido limpísimo, mezcla de insolencia e inocencia, que tal vez pueda identificarse, como ningún otro, con el período sociopolítico JFK. Si algo sobraba en Stax eran reflejos, así que había que poner cuanto antes el nuevo diamante en el escaparate, en formato de larga duración. Si los chavales andaban cortos de repertorio, no había problema. El álbum podía completarse con versiones instrumentales de exitazos vocales del pasado más inmediato que, escuchados en forma de delicatessen de soul de Memphis, no acusaban en modo alguno la falta de vocalista.

 

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Booker T. : "Green Onions (Live 60s)"



Booker T. convertía súbitamente un instrumento "menor", hasta entonces asociado casi siempre al gospel dentro de la música negra, en el motor melódico de esta banda y, por extensión, de buena parte del sonido made in Stax de la década. Su banda se convirtió, más adelante, en el respaldo imprescindible para sacar todo el jugo a Otis Redding, Wilson Pickett o Carla Thomas.

Jones y Cropper compiten en inspiración y en esa rara economía de medios que conforma la química imbatible del cuarteto. La aplican por igual a piezas desmelenadas ("Green Onions" y su derivación, "Mo' Onions"), a chispeante pop a lo Mancini ("Rinky Dink"), a traslaciones de soul tórrido (el "I Got a Woman", de Ray Charles), de infalibles artefactos para el baile ("You Can't Sit Down"), de rock vibrante ("Twist and Shout"), de blues ceremonial ("Behave Yourself"), de blues con nervio (el "Lonely Avenue", de Doc Pomus), de momentos sólo para enamorados ("Stranger on the Shore") y relecturas potentes de éxitos consagrados por Smokey Robinson ("One Who Really Loves You") o Jackie Wilson ("A Woman, a Lover, a Friend"). Y al final ("Comin' Home Baby") demuestran que no tendrían ningún problema para desenvolverse en el club de jazz más exigente.

 

texto: Alfonso García.

 

 

 

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