Así en el Cielo

como en la Tierra

José Luis Cuerda

(España, 1995)

 

Con esta cinta Cuerda cerraba su trilogía mágico-rural que comenzó con "El bosque animado" (de la que nos ocupamos hace tiempo en esta misma sección) y que continuó con el despiporre de "Amanece que no es poco" . Si bien el director manchego volvería a visitar la España profunda años más tarde con "La lengua de las mariposas" , serían ya ésos unos terrenos mucho más dramáticos y politizados.

 

En "Así en el Cielo..." JL daba forma de aldea castellana al mismísimo Cielo. Por allí andaban Dios -como el Alcalde-, San Pedro -de guardia civil-, ángeles, arcángeles y demás figuras celestiales. Se prepara el Apocalipsis, porque el Todopoderoso considera que estos humanos ya se han pasado de la raya. Pero en este Cielo no hay ricos -como debe ser-, así que será un Apocalipsis de bajo presupuesto. Valga como ejemplo de la humildad de medios de este juicio final el hecho de que uno de los cuatro jinetes no tiene más remedio que montar un borrico (un borrico recio y orgulloso, no faltaba más). Ahora nos explicamos aquel "sin Dios" ante el que se rebelaba a tiro limpio el gran Sazatornil al final de "Amanece que no es poco" . Con un paraíso tan castizo y verbenero todo es posible.

 

Genial. Genial es la ocurrencia del barbudo director y geniales son muchas de las locas situaciones a las que da lugar. Los diálogos absurdos e hilarantes se suceden, defendidos por iconos de nuestro cine tan incontestables como Fernán-Gómez , Luis Ciges o Paco Rabal. Ellos son tienen la culpa, en gran medida, de que el buen humor no abandone en ningún momento la pantalla.

 

"Así en el Cielo como en la Tierra" no es perfecta ni lo pretende, y sin duda es en esa surrealista imperfección en la que Cuerda ha dado siempre lo mejor de sí; retratando la piel del toro sin maniqueísmos ni topicazos, riéndose con y de nuestra idiosincrasia como pocos lo han hecho.

 

 

Enrique Campos.

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