_artículos

 

 

 

_zoo: greenaway vs. vermeer

'a zed & two noughts'
p. greenaway / 1985

 

 
   
 

 

_En 'Zoo', el autor británico Peter Greenaway compone un estudio de la condición humana desde el plano de lo físico; la muerte, como en tantas obras suyas -ahí están los casos de 'Drowning by numbers' o 'El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante'- se distingue como punto de partida. El fenómeno de la putrefacción, la degradación de la naturaleza, la vitalidad convertida en artificio, son objeto de revisión en 'Zoo', que se encarna en la figura de dos hermanos que han perdido a sus respectivas esposas en un accidente de tráfico. El proceso de descomposición del cuerpo humano, tras experimentar con frutas y animales, se convierte para la pareja en cuestión de trascendencia vital. Ello conlleva emprender un itinerario de consecuencias inéditas, con la utilización de sus propios cuerpos como integrantes de un heterodoxo experimento.

 

La obsesión por la muerte se plasma en el discurso visual del británico, con incidencia en temas recurrentes en el barroco pictórico holandés: por un lado, se vislumbra cierta fijación por el paisaje y su paulatina transformación con el paso del tiempo; por el otro, Greenaway asimila las claves del retrato y la representación de actividades propia de la vida cotidiana. La introspección a la que se enfrentan los individuos fílmicos tiene paralelismos con la necesidad barroca de plasmar en el lienzo un trozo de vida banal, sin preparación aparente por parte de los personajes.

 

El pintor Jan Vermeer (1632 - 1675) se erige en modelo a seguir aquí; paradigma del barroco holandés, el artista dirige su producción primeriza a ambientes históricos, a modo de postales de eventos trascendentales. Sin embargo, es la segunda etapa vermeeriana la que impregna la conciencia visual de Greenaway, en pos de una meticulosa construcción de interiores determinada por un uso concreto de la luz.

 
Introducción a 'Zoo', por Greenaway.
 

Y es que la luminosidad adquiere en 'Zoo' un significado patente también en la tendencia pictórica que emula; se trata de un elemento que cohesiona, que interrelaciona los distintos componentes del encuadre. En Vermeer, el espacio interior se establece con la abrumadora presencia de un foco luminoso. Este haz, de naturalidad improbable, accede a la cámara a través de una ventana situada de forma estratégica. La belleza quieta de una lechera, la particular recepción de una carta de amor o el sugerente semblante de una figura femenina al piano establecen inquietudes temáticas semejantes en la obra del creador holandés, con la luz como factor desencadenante de emociones.

 

La sordidez propia de la temática de Greenaway se mezcla con la taimada presentación de ciertos planos en interiores, con una querencia intimista antes mencionada, la cual se enfrenta a la desgarrada manifestación de los más oscuros instintos en la pareja protagonista. El director anglosajón recrea la atmósfera ideada por Vermeer, no a modo de simple copia, sino como elemento conceptual, visual, de la particularidad de su cine, con escenas que evocan obras como 'Mujer con collar de perlas' o 'La lección de música'. La tendencia de Greenaway por atmósferas sobrecargadas, con una ornamentación excesiva, también se percibe como un aspecto influenciado por el movimiento barroco, ese habitual vehículo del adorno reiterado.

 

 

 

_texto: Miguel Pradas.

 

 

8/12/09

 

 

   
_pulsa aquí para comentar el artículo:

 
 

 

 

 

 

 

¬ir arriba

 

©2006-2010 paisajeseléctricos

diseño: paisajeseléctricos / hosted by: aruba.it