_artículos
29/06/10
   

_¿vuelve el grunge?

que nos coja preparados
 

 

_El filósofo hablaba del eterno retorno, de un ciclo infinito de la vida en el que todo pasa y todo queda, pero también todo vuelve. Aplicada esa teoría al show-business o al mundo de la música, siempre según los agudos observadores de nuestra sociedad y sus tendencias, las modas, los estilos, se repiten en bucles de veinte años. En otras palabras, si a finales de la década pasada Lady Gaga ha encabezado una suerte de retorno a los looks imposibles de los 80, a no mucho tardar se nos vendrá encima el retro-grunge, las camisas de leñador, los jeans rotos –estos nunca se fueron-, las Dr. Marteens y las odas nihilistas a la incomprensión y las diferencias generacionales. Si tenemos en cuenta que la propia movida de Seattle no fue más que una reescritura de ciertos modismos de los 70, hay que empezar a sospechar que sociólogos, fashion freaks –y sí, también el filósofo- tenían razón.

 

Y si se avecina otra avalancha de ‘rock alternativo’ mejor que no nos coja desprevenidos. ¿Eres de los que en los 90 aún estabas en pañales? Este artículo te interesa. ¿Perteneces quizá a los que ya eran lo suficientemente puretas en el 92 como para dejarse impresionar por las hordas de alternakids? Tal vez esta pequeña retrospectiva te convenza de que te perdiste una o dos cosas. ¿La venida de Cobain te cogió en plena adolescencia? Sí, seguro que pensabas que no había pasado tanto tiempo, pero ya no vas a cumplir los 30, así que siéntate y disfruta del arte de atizar el avispero de la nostalgia porque vamos a repasar los 15 himnos definitivos del grunge... o casi. No serán todos los que están pero te garantizamos que acabarás con ganas de ‘bailar a empujones’.

 

 

1.SMELLS LIKE TEEN SPIRIT
“Nevermind”, Nirvana (1991)

¿Una obviedad? Seguro que sí, pero, si la culpa de todo la tuvo el blues, la culpa del grunge la tuvieron Cobain y los suyos. Cuando la MTV emitió un vídeo en el que las tradicionales cheerleaders no animaban al equipo de baloncesto del instituto sino a tres desaparrapados dando guitarrazos y mirando al suelo, quedó claro que los tiempos iban a cambiar. ¡Y vaya si cambiaron! Muy a pesar suyo, el rubio de la cara de ángel se convirtió de la noche a la mañana en el nuevo Mesías del rock and roll. Siguiente parada, previa ingesta de una considerable dosis de opiáceos, el cañón de una escopeta.

 
 
 

 

2.JEREMY
“Ten”, Pearl Jam (1992)

Pearl Jam nacieron bajo sospecha y, para muchos, bajo sospecha siguen a pesar de ser de los (muy) pocos de todo el vendaval grunge que aguantaron al pie del cañón y continúan añadiendo capítulos, más o menos inspirados (siempre dignos), a su biografía. Quizá los textos de Cobain fuesen demasiado crípticos para calar del todo en la psique del adolescente occidental medio. Vedder y los suyos, con esta historia de chico alienado e ignorado por sus papás, incomprendido en su habitación de 30 metros cuadrados, adelantaron por la derecha a Nirvana. Jóvenes, guapos, cultos y deprimidos: Pearl jam sentaban las bases estéticas e ideológicas del ‘movimiento’. Y no, no sabemos qué fue de Jeremy.

 
 
 

 

3.BLACK HOLE SUN
“Superunknown”, Soundgarden (1994)

Fueron los terceros en saborear las miles del éxito masivo, aunque para cuando los multiplatinos llegaron, Soundgarden ya llevaban un década entera dejándose el alma en los escenarios de Seattle y alrededores. Los primeros trabajos, sus primeros EPs o el sensacional “Louder Than Love”, mostraban a una banda que no hacía prisioneros; stoner rock antes de que tal término se acuñara. Con “Badmotorfinger” (1992) y “Superunknown” no hicieron más que rebajar lo monolítico de su propuesta y acercarla a los cánones del momento. Si Nirvana fueron los instigadores, Pearl Jam los oportunistas, Soundgarden eran el músculo y Chris Cornell la voz del grunge.

 
 
 

 

4.DOWN IN A HOLE
“Dirt”, Alice in Chains (1992)

Admitámoslo, los cuartos en discordia eran la personificación del mal rollo. En la música de Alice in Chains no había lugar para la rebeldía sanadora de Pearl Jam ni los desahogos furiosos de Nirvana. Layne Staley y Jerry Cantrell, más sus adicciones, eran el bajón hecho música, aunque desde el pozo parieron la casación perfecta entre el ‘sonido Seattle’ y el heavy metal. Hemos hablado de músculo, oportunismo y semillas... esta Alicia encadenada a una jeringuilla era la emoción sin emoción. El llanto sin lágrimas.

 
 
 

 

5.HUNGERSTRIKE
“Temple of The Dog”, Temple of The Dog (1992)

En el momento de su edición, “Temple of the Dog”, el tributo de un puñado de melenudos a su amigo muerto por sobredosis, pasó más bien desapercibido. 12 meses después, sin embargo, resultó que esos melenudos eran el núcleo duro de Pearl Jam y Soundgarden y el amigo muerto, Andrew Wood, cantante de Mother Love Bone, una especie de líder espiritual, de icono de vida al límite que, como suele suceder, valió más muerto que vivo para su discográfica. Tirémonos un órdago: Temple of the Dog podría ser el equivalente a una jam imaginaria entre Led Zeppelin y Black Sabbath allá por el 71. Y aunque a Wood nunca le fue el rollo plañidero de sus amigos y conciudadanos, seguro que vertió más de una lágrima desde el más allá al escuchar el homenaje que sus compadres le dedicaron. “Hungerstrike” le da sentido a la palabra ‘crescendo’. Ese diálogo final a grito pelado entre Vedder y Cornell admite pocas bromas.

 
 
 

 

6.PRETEND WE’RE DEAD
“Bricks are Heavy”, L7 (1992)

Como unas Bangles pasadísimas de Southern Comfort a las que el inefable Butch Vig les hubiera aplicado una de sus proverbiales producciones de papel de lija y fuzz, así sonaban L7, las primeras chicas de la clase, que tampoco echaron los dientes en los 90 –la banda se formó en el 85- y que ni siquiera eran de Seattle. A Donita Sparks, Jennifer Finch y compañía las etiquetaron de todas las maneras posibles: riot grrrls, grunge, rock alternativo... Ellas dirían que, sencillamente, hacían rock y no se vestían como putones. Al no rascar demasiado de la fama de muchos de sus congéneres y con Finch fuera del barco, L7 echaron el cierre en 2000 dejando tras de sí tantas perlas sonoras como extramusicales: para el anecdotario del rock and roll queda la imagen de Ms. Sparks lanzando un tampón sanguinolento a la audiencia de Reading 92.

 
 
 

 

7.SWORN AND BROKEN
“Dust”, Screaming Trees (1996)

Parafraseando y afrancesando el título de la película de De Palma, Screaming Trees fueron “Los incorruptibles de Mark Lanegan”. Nunca dieron un paso en falso; su carrera, tanto desde un punto de vista artístico como desde lo meramente pecuniario, transcurrió a paso lento pero siempre en línea ascendente, aunque su rock sabbathiano más tarde devenido en melancólica psicodelia no nació para llegar al corazón de las masas. Y en buena medida fue eso provocó la disolución del grupo tras la edición de su obra cumbre, “Dust”, previo finiquito de su contrato con Epic. El culto generado por los Trees, no obstante, le dio a Lanegan para costearse una más que aceptable carrera en solitario, mutando en una suerte de Leonard Cohen post-grunge.

 
 
 

 

8.THIS IS SHANGRI-LA
“Apple”, Mother Love Bone (1990)

Mother Love Bone nacieron y murieron antes de que la juventud mundial llegara a intuir siquiera el “olor a espíritu adolescente” y tanto la hedonista personalidad de su líder, Andrew Wood, como su propuesta, hard rock de escuadra, riff y cartabón, estaban muy lejos del nihilismo grunge. Sin embargo, se ganaron un puesto de honor en el imaginario de Seattle tanto por sembrar la simiente de Pearl Jam -Jeff Ament y Stone Gossard eran los fieles compadres de Wood- como por dar pábulo a los ya citados Temple of The Dog, o por qué no, teniendo en cuenta el triste final de Andrew, encarnar el duelo a muerte entre estos nuevos adalides del rock y la heroína.

 
 
 

 

9.SUCK YOU DRY
“Piece of Cake”, Mudhoney (1992)

Unos cardan la lana, otros se llevan la fama. Ese podría ser el epitafio perfecto para Seteve Turner y Mark Arm si no fuera porque aún no han muerto. De hecho, junto a Pearl Jam son los únicos supervivientes de entre los tótems de aquella escena. Se puede asertar sin temor a ser rebatidos que Turner y Arm fueron los verdaderos padres del cotarro, primero al frente de los seminales Green River –de nuevo, con los tíos más trabajdores de su generación, Gossard y Ament- y después sentando las bases del sonido Sub-Pop con Mudhoney. Nunca tuvieron un hit ni nada que se le pareciera y si pudiéramos observar sus niveles de popularidad en una de esas gráficas de Wall Street se pondría de relieve que ellos se lo dieron todo al grunge, pero el grunge no les dio absolutamente nada. La vida es así.

 
 
 

 

10.BRUISE VIOLET
“Fontanelle”, Babes in Toyland (1992)

La historia de las dos bandas femeninas más célebres del grunge, con el permiso de Hole, transcurrió llena de paralelismos. Como L7, Babes in Toyland raramente habrían salido de los garitos de su Minneapolis natal de no ser por la venida de Cobain, y allí hubieron de volver en cuanto la era alternativa tocó a su fin para acabar separándose a principios del tercer milenio. Pero en el 92, las discográficas, ávidas de hacerse con los servicios de cualquier cosa que oliera a camisa de franela y riffs saturados, no ponían reparos a la hora de firmar a unas Babes in Toyland, mucho más afines al ruidismo de Sonic Youth –sin ir más lejos, Lee Ranaldo era su productor oficial- que al punk reconvertido de Nirvana. Tuvieron su momento, eso sí, y durante un par de años no hubo festival que se preciase a lo largo y ancho del orbe que no contara con los servicios de Kat Bjelland y Lori Barbero.

 
 
 

 

11.DOLL PARTS
“Live through this”, Hole (1994)

Entender que el único mérito vital de Courtney Love fue emparejarse con Kurt Cobain no es sólo una equivocación, es directamente una falacia. Más allá de sus ansias de protagonismo, cuando Courtney encontró a Kurt ya había firmado con Hole el furibundo “Pretty on the inside” y, sí, de acuerdo, su marido probablemente le echó una mano –o las dos- en la creación de “Live through this”, un clásico básico del grunge, pero no era el atormentado líder de Nirvana el que se dejaba la voz en esos temas, ni el que los defendía en directo como si le fuese el alma en ello. Por supuesto, cualquier parecido entre la Courtney Love reconstruida quirúrgicamente, amiga de la beautiful people, que podemos ver hoy en día en los saraos de Hollywood y la de 1994 es obra de la casualidad, pero al César lo que es del César. En un tiempo muy, muy lejano la Love ‘rockeó’.

 
 
 

 

12.WAKE UP
“Above”, Mad Season (1994)

Si sus socios en Pearl Jam Stone Gossard y Jeff Ament han sido los tipos más currantes de toda la escena, Mike McCready, guitarrista y fiel escudero de Vedder en las duras y las maduras, nunca se quedó atrás. Mad Season nació de su colaboración con el batería Barrett Martin y Layne Staley –más algunos célebres invitados, caso de Mark Lanegan-. Como cualquier proyecto de mediados de los 90 en el que tomara parte el vocalista de Alice in Chains, el solo hecho de que “Above” viese la luz del día ya suponía todo un triunfo, dado el poco tiempo libre que parecían dejarle a Layne sus adicciones. Tampoco a McCready se lo estaba poniendo fácil la heroína por aquel entonces, pero por fortuna Mad Season salieron adelante, aunque sólo fuese para un fugaz destello de gloria, y editaron un álbum que pilló desprevenidos a todos los alternakids: blues, bases jazz y mucha oscuridad. Imprescindible.

 
 
 

 

13.INTERSTATE LOVE SONG
“Purple”, Stone Temple Pilots (1994)

No hay mayor tópico ni mayor verdad que eso de que el tiempo quita o da razones. Sobre la cabeza de Scott Weiland siempre sobrevoló la sombra del advenedizo, y desde luego su periplo por el nuevo siglo al frente de los mediocres Velvet Revolver, moviéndose a golpe de arrebato primadonesco, no habla a su favor. Stone Temple Pilots llegaron desde la soleada y pija San Diego a una escena ya bien testada emulando a los revienta-charts del grunge por antonomasia, Pearl Jam, a la hora de conjugar excelentes melodías y una carga rockera fácilmente asimilable por la plebe. Auténticos o no, sus dos primeros trabajos, “Core” y “Purple” fueron máquinas bien engrasadas de despachar singles, lo que ha de entenderse como evidencia del talento de sus creadores, dejando al margen el siempre espinoso asunto del ‘compromiso’.  Con bandas como STP, eso sí, las multinacionales volvían a tomar el control de la situación. 

 
 
 

 

14.SERENADE
“Devil came to me”, Dover (1997)

Y el grunge llegó a la piel de toro y una pareja de hermanas, Cristina y Amparo Llanos hicieron de oro a Subterfuge Records en su ascenso al podio del rock estatal mientras cientos de miles de adolescentes coreaban “Serenade”, “Loli Jackson” o “D.J.” con el mismo acento inescrutable que sus heroínas. El do it yourself llegaba veinte años tarde a la península, porque Dover dejaron claro que no es necesario ser las más guapas, ni las más esculturales, ni las mejores compositoras para despedirse de la tienda de ropa en la que trabajaban e instalarse cómodamente en el imaginario de las rockstars patrias. ¿La receta? Haber sido unas aplicadas discípulas de las luminarias de Seattle y esa aparente facilidad para despachar un single de tremendo poder adictivo detrás de otro. De su posterior salto a la música disco hablaremos en otro capítulo.

 
 
 

 

15.CEMETERY
“Freak Show”, Silverchair (1997)

Cuando un puñado de pipiolos de familia bien de la Newcastle australiana aparecieron en la MTV cantando aquello de “vivo en un cementerio, necesito un cambio” con orquesta de cuerda de fondo empezamos a tener claro que lo poco o mucho de autenticidad que el grunge pudiera haber albergado en su momento se había esfumado como polvo de oro entre los dedos de las discográficas multinacionales y había mutado en una fórmula reconocible y autoparódica. Silverchair, Bush, Creed, Nickelback... ya se sabe, segundas partes nunca fueron buenas. En el caso de estos chicos australianos, supieron capitalizar las influencias de sus antípodas, un Nirvana meets Pearl Jam sin ningún tipo de pudor, para pasearse por medio mundo. A Daniel Johns, su  rubicundo líder, la fama le costó una anorexia nerviosa, pero también le dio la posibilidad de conocer y amancebarse con Natalie Imbruglia. Una de cal y otra de arena. 

 
 
 

 

Y el futuro... el futuro que lo escriban las nuevas generaciones, pero con buena letra. A ellos les dedicamos un bonito proverbio árabe: "Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas".

 

Paisajes Eléctricos.

 

 

 

 

 

 

   
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