_artículos
13/04/10
   

_queridos monstruos...

en busca de la belleza interior.
 

 

_Hace poco Spike Jonze nos descolocaba con sus criaturas gigantes de peluche en “Donde habitan los monstruos”. Para más inri el año pasado será recordado como el que vio nacer a los alienígenas azules (pero buena gente) de James Cameron. En otro orden de cosas, en otro orden de monstruos, uno no tan inofensivo, Sandra Bullock, ha ganado un Oscar, y eso sólo puede ser profecía de malos tiempos. ¡El Apocalipsis está cerca! Pero, antes de que caigamos fulminados por la hecatombe sanadora, ¿qué tal si nos ponemos cara a cara con algunos de los monstruitos más ‘enrollados’ de la historia del cine? Sin que el orden de los factores altere el producto ni signifique mayor o menor relevancia, ahí va nuestra lista:

 

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10_  Freddy Krueger
(Springwood, Ohio)

Enrollado, lo que se dice enrollado, Freddie (Robert Englund) no lo era... aunque seguro que hubo un tiempo en que tuvo buen fondo, quizá antes de que una jauría de padres sobreprotectores decidieran quemarle a lo bonzo. En cualquier caso, el vecino más famoso de Elm Street merece un lugar en nuestro ránking por su más que refinado sentido del humor. Que te descuajeringue Freddie con sus uñas de acero es como caer a manos del mejor de los cómicos. Hay peores formas de morir, ¿no?

 

*Pesadilla en Elm Street, de Wes Craven (1984)

 

 

09_ Andre Delambre aka The Fly
(algún lugar de EEUU)

No confundir con el repugnante insecto, fornicador y con muy mala uva, en que mutó Jeff Goldblum para el remake de “La Mosca” que Cronenberg se marcó en los 80. Porque el bueno de Andre Delambre (David Hedison), aun convertido en esa suerte de minotauro con cabeza (y pata izquierda) de díptero, se comportó como un caballero hasta el final. ¡Incluso regurgitaba su menú hiperazucarado cubierto por un trapo negro para evitarle las arcadas a su mujercita! Pero, amigo Delambre, con la teletransportación no se juega. No sin un buen bote de Raid a mano.

 

*La Mosca, de Kurt Neumann (1958)

 

 

08_ Aaron Bone aka Cabal
(algún lugar de EEUU)

Otro capaz de contener sus impulsos homicidas por amor. ¿Hay algo que el corazón no pueda? Eso sí, cuando a Aaron (Craig Sheffer) le apretaban las tuercas, adoptaba su rictus de pocos amigos (que incluía escarificaciones y hasta pseudo-agallas), daba un silbido, aparecían 500 encantadores engendros salidos de las mismísimas entrañas del Averno (o de la cabeza de Clive Barker, tanto monta...)  y podía arder Roma. Además, nadie puede negar que Cabal lucía deformidades con estilazo.

 

*Razas de Noche, de Clive Barker (1990)

 

 

07_ Fuchur
(Fantasía, EEUU de los Universos Paralelos)

Nadie en sus cabales osaría rascarle la oreja a un perrazo-dragón de 12 metros. En la Fantasía que el lloradísimo Michael Ende imaginó, sin embargo, todo es posible: los caracoles corren que se las pelan, las tortugas son provectas sabias y Atreyu (Noah Hathaway), el héroe adolescente de turno, era tan sospechosamente andrógino que casi nos gustaba más que la mismísima Emperatriz Infantil (Tami Stronach). Fuchur, ese perro volador, de níveo pelaje, soportó sin rechistar –e incluso con regocijo- las idas y venidas del osado Atreyu. Unos años más tarde, sin embargo, las pasaría canutas para transportar en su lomo a un Peter Griffin sobreexcitado por las maravillas del vuelo sin motor.

 

*La Historia Interminable, de Wolfgang Petersen (1984)

 

 

06_ Bigfoot aka Harry
(P. Nacional North Cascades, Washington)

La familia Henderson en pleno le pasó por encima con su ranchera de siete puertas mientras Harry daba su paseo vespertino por el bosque –dos de cada tres médicos recomiendan esas caminatas para una correcta digestión de jabalíes, ciervos y demás mamíferos ingeridos sin cocinar-. Aun así, este homínido de dos metros y medio, se dejó adoptar. ¿Quién no querría vivir con John Lithgow? Más aún, nuestro ‘pies grandes’ se quedó con ellos para una serie de televisión de hasta tres temporadas. La duda que nos surge es: ¿con qué o quién se desfogaba Harry en las épocas de celo?

 

*Harry y los Henderson, de William Dear (1987)

 

 

05_ Gizmo
(Mongolia Interior)

Decía el bestia de Frankie Boyle que le encantaría montárselo con un gatito, porque sería la primera vez que de veras sentiría ganas de abrazar a su pareja después de una sesión de sexo. ¡Qué no diría de Gizmo! Y si alguno piensa que no merece el calificativo de ‘monstruo’, dadle de comer después de las 12 de la noche y luego nos contáis. Aunque si seguís al pie de la letra su infinito ‘manual de instrucciones’, no hay duda, Gizmo es la criaturilla más mona y salada que ha expulsado la gran pantalla.

 

*Los Gremlins, de Joe Dante (1984)

 

 

04_ Shrek
(SU ciénaga)

Sí, también nosotros preferimos al asno, e incluso al dichoso gato con botas –aunque lo doble Banderas-. Pero no son monstruos y, en cualquier caso, no negaréis que por fama, secuelas y cheques recogidos el ogro verde se merece una mención en este ránking. El de Shrek es un caso de libro: grandullón, malencarado, asocial, pero con un corazón que no le cabe en el pecho. Tiene un despertar terrible, de eso no hay duda.

 

*Shrek, de A. Adamson & Vicky Jenson (2001)

 

 

03_ Chewbacca
(planeta Kashyyyk)

Harrison Ford se llevaba los honores y a la princesa de las ensaimadas en la cabeza, pero era Chewie el que cocinaba, pilotaba y mantenía a punto el Halcón Milenario. ¡Y sin rechistar! Bueno, algún alarido ensordecedor aquí y allá, pero sin maldad... si eras de los ‘buenos’. Por envergadura y espesor del vello corporal, podría ser familia de Harry Henderson, aunque no hay constancia de ello.

 

*La Guerra de las Galaxias, de George Lucas (1977)

 

 

02_ El monstruo de Frankenstein
(Centroeuropa)

La pobre criatura de Víctor Frankenstein era rebelde porque el mundo le hizo así –al menos en la adaptación al cine de James Whale, que poco o nada tiene que ver con el texto original de Mary Shelley-. Ni nombre le dieron al pobre. Y él... bueno, él sólo quería amar y ser amado, aprender a tocar la flauta quizá, juguetear con niñas junto al río... Pero la maldita sociedad no se lo permitió y apenas si dejaron de él los tornillos del cuello. Otro que, como Freddie Krueger, acabó bien chamuscado.

 

*Frankenstein, de James Whale (1931)

 

 

01_ E.T.
(el infinito y/o más allá)

Que sí, que era feo como una tortuga sin caparazón, contrahecho y a la primera de cambio cogía un paraguas y un teléfono y hacía una llamada perdida a su familia, allá en el borde de Orión, que ríanse ustedes de las facturas que les llegaron a vuestros padres cuando el boom de las party-line. Pero se hacía querer el pequeñajo, incluso travestido y con un par de cervezas de más en el cuerpo. Además, podía hacer volar tu BMX. ¿Qué más se puede pedir? ET dejó huella. De hecho Henry Thomas y Drew Barrymore o, lo que es lo mismo, Elliott y su hermana pequeña, nunca superaron su marcha. El uno desapareció del mapa mediático durante más de una década, y la otra se dio al alcohol antes de cumplir los diez.

 

*E.T., de Steven Spielberg (1982)

 

 

_texto: PEM.

 

 

 
   
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