_artículos
13/04/10
   

_la elipsis de la gran manzana

'news from home', (c. akerman, 1977)
 

 

_La década de los 70-80 nos ha ofrecido poderosos retratos de la ciudad que algunos consideran el centro del mundo, New York. “Manhattan” de Woody Allen nos proponía la apoteosis y la monumentalidad de su arquitectura en contraste con lo neurótico de sus habitantes. Scorsese nos mostró el delirio nocturno en “After hours” e hizo un retrato del verdadero underground y la locura con “Taxi Driver"…

 
_'news from home', frag.1
 

Ahora bien, la visión radicalmente diferente nos la ofrece Chantal Akerman con su film “News from home”. Planos de la ciudad montados sobre el audio de la propia Akerman leyendo las cartas que le enviaba su madre desde Bélgica.

 

A nivel visual, resaltar que los planos no son particularmente hermosos. Son travellings por calles de barrios obreros, callejones vacíos,  momentos en el metro, la cámara apostada al lado de un semáforo o planos fijos del interior de un típico bar que recuerdan el ambiente del cuadro de Edward Hooper, “Nighthawks”.

 

_click en las imágenes para ampliar

 

Ya desde su primer largometraje, “Hotel Monterey” (1972), Akerman parece inspirarse en el pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916) que pintaba habitaciones o calles vacías, lienzos donde se daba cierta desaparición de lo humano. El debut tras la cámara de la joven directora belga que quiso dedicarse al cine tras ver “Pierrot, le fou” es una sucesión de planos de un hotel en declive. Una pátina de fantasmagoría impregna todo el metraje. Y una cierta sensación de angustia. Película muda que muestra los pasillos del establecimiento turístico, habitaciones con o sin gente, el ascensor que sube y baja, la azotea y las calles anexas… Nos hallamos ante la descripción minuciosa (casi psíquica) de un espacio.

 
_'hotel monterey', extracto.
 

Lo humano permanece fuera de campo muchas veces en “News from home”, creando un predominio de lo urbano. Y cuando aparecen personas, siempre en grupo, el espacio les engulle y encierra. Lo que nos lleva a la triste (pero hermosa) idea de que seguramente las grandes ciudades permanecerán muchos años después de que nosotros hayamos desaparecido…

 

De hecho, en cuanto parece que pueda surgir en la imagen algo de narratividad o de acción, Akerman corta el plano. Hay un momento que los pasajeros del metro se ponen a mirar a cámara, se nota que se sienten observados. Corte. Aquí podríamos hablar de un rechazo a la empatía. Pero surge una duda, la dilatación del siguiente plano hace inevitable el pensar: ¿quién era ese señor, convertido por unos instantes en anónimo protagonista del film? ¿Seguirá vivo? ¿A dónde iba? En el fondo, es una hormiga más en la gran manzana…

 

También en el metro se nos trunca una expectativa: una pareja que parece despedirse se besa en el andén y llega el vagón. Los llevamos viendo un rato. Cuando se suben, antes de que veamos si finalmente van juntos, Akerman corta.

 

 

Respecto a la parte sonora, las cartas de su madre leídas por la directora, nada tienen de extraordinario. Es lo que cualquier madre le escribiría a una hija que se haya en un país lejano.  Comenta anécdotas familiares, habla de su salud, de cómo va el negocio , que la echa de menos…

 

No obstante, la mezcla de unas imágenes poco llamativas y la narración en off de unas cartas banales, logran impregnar al film de un poso de nostalgia/melancolía. Y dan tiempo al espectador a reflexionar. Los momentos fugaces que nadie habría querido filmar de Nueva York le sirven a Akerman para hacer una emotiva carta, pero no escrita, sino filmada. Porque en ningún momento oímos las respuestas de la cineasta a su madre. Son las imágenes las que contestan. Ninguna música acompaña a la película, tan solo sonido directo del tráfico y ambientes. Se construye una visión de la ciudad en sus elipsis y en sus tiempos muertos. Lo cotidiano, los momentos insignificantes. Tránsito y devenir de gente. Zonas pobres que nunca saldrán en una guía turística. Y la fuerza del cine que rescata todos estos momentos triviales y les da una entidad poderosa al proyectarlas en la pantalla. Parece que Nueva York posee un influjo especial para este tipo de experimentos fílmicos. Warhol dedicó 485 minutos a filmar el Empire State. En plano fijo.

 
_secuencia final de 'news from home'
 

La secuencia final es particularmente llamativa. Abandonamos la ciudad en barco en un día gris plomizo y neblinoso. Un largo travelling que recuerda al que Jarmusch hiciera tres años más tarde para la secuencia final de su primer largo, “Permanent vacation”. Ni siquiera este plano es bello fotográficamente. ¿Chantal se marcha? Regresa al hogar. Ha conseguido dos cosas: el mejor y más hermoso regalo para su madre y una película singular. Única.

 

 

_texto: Miguel Blasco.

 

 

 
   
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