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_Qué difícil es y ha sido siempre llevar con fidelidad la mente infantil, el universo de los más pequeños a la gran pantalla o a la literatura. Por mucho que uno quiera, la visión adulta se acaba interponiendo de una forma u otra entre nosotros y nuestros recuerdos, deformándolos, inyectando la lógica presente al imaginario pasado. Es esa dificultad intrínseca a los relatos sobre chavales lo que convierte a “Stand By Me” en una obra imprescindible dentro del género juvenil por mostrar como nunca antes se había hecho la psique de los pre-adolescentes, sus pequeñas grandes aventuras, sus sueños y sus dramas, sus bromas y, también, sus inevitables arrebatos de crueldad gratuita.
La historia, adaptación de un relato de Stephen King, que paradójicamente siempre ha sabido sacar mejor partido a su genio cuando se aleja de los terreno paranormales que le han hecho multimillonario, narra el periplo de cuatro amigos en el último verano de su infancia –después de ese verano ya no volverán a estar juntos en el mismo colegio- a través de vías de tren, ríos y bosques para buscar el cuerpo de un chico desaparecido. Un viaje de apenas unas cuantas millas y poco más de 48 horas que, sin embargo, para ellos, y para nosotros con ellos, suponía la odisea definitiva. En el siguiente diálogo toman parte dos de los protagonistas, Gordie Lachance (Wil Wheaton) el “intelectual” del grupo y Chris (River Phoenix), el tipo duro, el gamberrete. Con sus otros dos compinches, Vern Tessio (Jerry O’Connell), el gordito con pocas luces y Teddy Duchamp (Corey Feldman), el pirado, en los brazos de Morfeo, al calor de la hoguera, soñando tal vez con Minnie Mouse o con un concurso de ingesta de pasteles devenido en vomitona colectiva, Chris se abre a Gordie, su mejor amigo, en un emocionante cuadro de la camaradería entre los niños de 12 años. Porque ya se encarga de narrar Richard Dreyfuss al final de la película eso de que “nunca he tenido amigos como los que tuve a los 12”...
_Chris observa cómo Gordie, dormido, parece estar teniendo una pesadilla. Efectivamente, Gordie soñaba con el día del funeral de su hermano mayor. En el sueño, su padre, enfadado, le dice: “Debiste haber sido tú”. Y es que Dennis, su hermano, era el chico popular, el deportista, el ojo derecho de papá, en contraposición a él, más aficionados a inventar historias y fantasear que al baseball. En ese momento, Gordie despierta sobresaltado.
[Chris]: Eh, ¿estás bien?
[Gordie]: (aún medio dormido) ¿Qué?
[Chris]: Estabas soñando... (ambos se callan, hasta que Gordie decide contarle algo a Chris).
[Gordie]: No lloré en el entierro de Dennis. (Chris le mira). Le echo de menos, Chris. Le echo mucho de menos.
[Chris]: Lo sé... anda, vuélvete a dormir. (Chris se levanta y va a sentarse bajo un árbol cercano. Gordie le sigue y se sienta a su lado).
[Gordie]: A lo mejor puedes venir conmigo a los cursos preuniversitarios...
[Chris]: Sí, en mis sueños...
[Gordie]: ¿Por qué no? Si tú eres listo...
[Chris]: No me dejarán...
[Gordie]: ¿Qué quieres decir?
[Chris]: Es por lo que la gente del pueblo piensa de mi familia. Lo que piensan de mí... sólo soy uno de esos malditos Chambers.
[Gordie]: Eso no es verdad...
[Chris]: Sí que lo es... Nadie se molestó en preguntarme si fui yo el que robó aquel dinero en el colegio. Me echaron tres días y ya está...
[Gordie]: (dubitativo) ¿Lo robaste?
[Chris]: ¡Claro que lo robé! Tú lo sabías. Teddy lo sabía... Todos lo sabían... Creo que hasta Vern lo sabía... Pero a lo mejor me arrepentí y decidí devolverlo...
[Gordie]: (sorprendido) ¿Quisiste devolverlo?
[Chris]: A lo mejor... Sólo a lo mejor... Y a lo mejor se lo llevé a la señorita Simons y se lo conté todo, pero me echaron igual, porque el dinero nunca apareció. Y a lo mejor la semana siguiente la señorita Simons apareció en el colegio con una falda nueva...
[Gordie]: ¡Sí! ¡Es verdad! ¡Era marrón, y tenía lunares!
[Chris]: Sí... así que digamos que yo robé el dinero, pero luego ella me lo robó a mí... Supón que yo hubiera contado lo que pasó. Yo, Chris Chambers, hermano de ‘ojitos’ Chambers... ¿crees que alguien me habría creído?
[Gordie]: No...
[Chris]: ¿Y crees que esa zorra habría hecho lo que hizo si yo hubiera sido uno de esos ricachones de la zona alta?
[Gordie]: ¡Ni de coña!
[Chris]: ¡No! Pero conmigo... En fin... Seguro que le tenía echado el ojo a aquella falda desde hacía tiempo, y cuando vio la oportunidad la aprovechó. El imbécil fui yo por querer devolver el dinero... (empieza a llorar) Pero es que nunca pensé... nunca pensé que una maestra... ¡Que les jodan! Sólo quisiera largarme a algún lugar donde nadie me conozca. (ahora llora desconsoladamente. De repente le entra el pudor y mira a Gordie) Supongo que soy un gallina, ¿no?
[Gordie]: De eso nada, tío... (le da un reconfortante apretón en el hombro).
*Cuenta Conmigo, dirigida por Rob Reiner en 1986.
P. Eléctricos.
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