| |
_El camino que sigue la cadena americana AMC está bastante claro: apostar por el drama. Primero, la aclamada 'Mad Men', la historia de una agencia de publicidad neoyorquina en la década de los sesenta, con sus correspondientes tensiones entre sexos. Ahora, con la llegada de dos nuevas series que pretenden alcanzar el éxito logrado por la primera: 'Rubicon', de conspiraciones políticas e intrigas palaciegas, y 'The Walking Dead', historia que narrará tras el verano una invasión zombie a una tranquila ciudad estadounidense.
Entre estas tres proposiciones asoma una que ha conseguido con sus tres temporadas igualar, cuanto menos, la calidad de ciertas ficciones como la propia 'Mad Men' o muchas otras de cadenas emergentes y consolidadas dentro del panorama televisivo actual. Se trata de 'Breaking Bad', protagonizada por el que fuera padre de Malcolm en aquella serie juvenil, Bryan Cranston, que en esta ocasión interpreta a un padre abnegado que luchará por mantener a flote a su familia después de que le diagnostiquen un cáncer terminal. Su ocurrencia, la del profesor de química Walter White, no es otra que la de fabricar sustancias estupefacientes junto con un ex alumno no precisamente aventajado -Jesse Pinkman, el actor Aaron Paul- para conseguir dinero con el fin de asegurar el futuro de los suyos. Curioso es que entre los suyos esté su cuñado Hank, un policía avispado que trabaja para la DEA, la agencia antidrogas estadounidense.
Cranston cambia totalmente de registro con respecto a otros papeles y se adapta su personaje de modo magistral. De hecho, su interpretación le ha valido dos premios Emmy de modo consecutivo. Los secundarios, el propio Paul, la mujer del profesor -Anna Gunn, la esposa del sheriff Seth Bullock en 'Deadwood', su hijo con problemas mentales o los diferentes enemigos que salen a su paso mantienen el nivel de exigencia interpretativo que una serie como ésta merece.
Como Dexter Morgan, el profesor Walter White, hombre siempre correcto y educado, mantendrá a partir de esa premisa -la de la creación de las metanfetaminas- una doble vida. La historia avanzará de modo irremediable hacia el fracaso: Walter irá progresivamente transformándose en su alter ego, Heisenberg, el hombre que creó el cristal azul más puro de todo Albuquerque y, por consiguiente, se verá envuelto en una espiral de mentiras que poco a poco tornará hacia un callejón sin salida. Esa oscuridad que se irá apoderando de White va unida a un cáncer que hace que la Muerte aceche en cada esquina... se plantea en este sentido la eterna pregunta de si el fin justifica los medios: mantener a la familia White a costa de traspasar la fina línea que separa la legalidad de lo moralmente aceptable.
_texto: Sergio Sánchez.
|
|
|