_artículos
16/03/10
   

_beach boys

el principio del fin (I)
 

 

_Esta semana comenzamos un recorrido por una etapa algo controvertida en la carrera de los Beach Boys. Entre principios y mediados de los setenta las aguas andaban revueltas en el seno de la familia Wilson, y eso se reflejó en sus discos.


En las primeras canciones “So Tough” (1972) cuesta reconocerlos. Te preguntas, ¿dónde están mis Beach Boys? ¿qué demonios pintan estos solos de guitarra? ¿y esas slides? ¿por qué esas capas de sonido negro, si han sido el único grupo de pop (quizá junto a los proyectos de Curt Boettcher) que cuanto más blancos, mejor han sonado? ¿por qué recurren a un batería negro, si Brian ha creado unas polirritmias tan complejas y tan marcianas que no tienen parangón? Hay pocos grupos “blancos”, que han sonado tan complejos rítmicamente como las formaciones afroamericanas, caso por ejemplo de la Creedence Clearwater Revival, pero en todo caso han demostrado asimilar preceptos de otros, más que crear los suyos propios.

 

En estas canciones suenan reminiscencias de Eagles, America y todo el soft-rock yanki, incluso influencias hippies. Que maldita sea la falta que hacen cuando son un grupo superior a todos ellos juntos, incluso en este disco. En todo caso, siendo benévolos, "You need a mess of help" está bien, como si inyectasen soul en una canción de The Band, con ese puente avant garde, con ese violín campestre cruzándose entre una melodía marca de la casa. También es curiosa esa decisión de doblar la voz principal: por un lado Carl en primer término del espectro sonoro y la voz de Rick Fatar como un eco ronco de ésta. Una de las canciones menos reconocibles del sonido del grupo, escrita por Brian.

 
'marcella'
 

"Here she comes" me parece un fiasco. Cantada por Ricky Fataar y Chapman, los dos nuevos miembros que se incorporan en este disco, que serán muy competentes en directo, pero maldita sea la falta que hacen. Y como a estas alturas de la película, están perdidísimos (el grupo) y Carl, timón actual del grupo y productor del disco, no es que sea un gran compositor, les otorga carta blanca para desbarrar. Además de que Carl ya ha demostrado tendencias AORiles en sus canciones de los dos anteriores discos. El gospel de "He come down" con los característicos juegos vocales del conjunto, anima un poco la cosa. Un poco largo quizá, pero impacta oir a Carl desgañitándose como una negra en un coro baptista en las segundas voces y tiene un gran trabajo al órgano. "Marcella", la canción de Brian Wilson y primer single del álbum, es un ejercicio de soft-rock al estilo de los grupos que mencionaba al principio, eso sí, con el oficio y buen hacer de Wilson, parece rebajarlo en este disco de visionario a mero artesano. "Marcella" no esta nada mal, sin ser de lo mejor que ha salido de su prodigiosa chistera, en cuanto a inspiración melódica, es interesante en cuanto a que no suena a los Beach Boys de los sesenta y sin embargo, se les reconoce inmediantamente. Brian se marca una producción de las suyas, pero en un contexto nuevo: fijaos en esa guitarra acústica que parece que suena como un clavecín y ese órgano que por contra, suena como una steel. También cambia el sonido más típico del grupo de las panderetas para hacer bases rítmicas, por unos cencerros, infectado como está, de ese ambiente campestre. E incluso el solo de slide es algo novedoso en ellos, aunque tenga cierta impronta a George Harrison.

 

"Hold on dear brother" es calificada como su intento de country arena y con reminiscencias de los Flying Burrito y al pesado de James Taylor. Algo de eso tiene, pero es una pieza insustancial sostenida por el buen hacer instrumental de los nuevos miembros del grupo (la canción es cosa suya, aumentada por los coros de los hermanos). En lo que queda del disco, las tres últimas canciones, es donde se dan los principales argumentos para que éste disco sea digno de ser adquirido. Y es que aquí, Dennis Wilson entrega dos de sus mejores canciones, lástima que sea en un disco tan poco lustroso como éste. Ambas con arreglos de Daryl Dragon (aunque según el mismo Dragon, se limitó a transcribir en partitura las indicaciones de Dennis), futuro miembro del duo Captain & Tenille. Las canciones de Dennis tienen algo de las canciones orquestales del "Harvest" de Neil Young y de Robert Wyatt. Con orquestaciones superiores a las de Young (dignas de los arreglistas de Scott Walker, más que del poco apropiado contexto que creó Jack Nietzsche en el disco del canadiense) y supliendo el colorista mundo sonoro de Wyatt por algo más barroco. Pero participa de esa sensación límite que crean las temblorosas voces de ambos artistas. Como si un Robert Wyatt enronquecido con el sentimiento desolado del Neil Young de “Tonight´s the night”, cantase canciones de los primeros cuatro discos de Engel, sería la comparación más precisa. Este formato de contraponer una voz de poco recorrido con orquestaciones con visos majestuosos ha dado grandes resultados. Además de los dos ejemplos previos, podriamos citar la Billie Holliday de la Decca, arropada por suntuosas orquestas y argentíferos coros femeninos. O por poner otro ejemplo, esta vez más cercano, las producciones de Dave Friedmann para Mercury Rev y Flaming Lips.    

 
'cuddle up'
 

Me detendré en "Cuddle up": ese inicio tan "en penumbra", con esa voz tan rota y lastimera, sobre un piano minimalista, que poco a poco va alzándose ("...your love...your love") al tiempo que se hace más presente la brillante orquestación que yace detrás, que progresivamente va reemplazando al piano del inicio. Y los coros del resto del grupo, tras el interludio instrumental que empieza con un chelo al que se le van superponiendo instrumentos de cuerda, abriéndose y desdoblándose, incrustrándose entre los espacios de los violines, ¿están grabados por ángeles o por personas? “Make it good” transita sendas similares, con un inicio digno de Wagner y un calado emocional similar al de cualquier bestia parada del soul, por ejemplo, Sam Cooke (hay un cierto parecido a nivel lírico con su "Wonderful world"). Lo enorme de Dennis, es que teniendo un universo sonoro tan personal como el de su hermano Brian, en poco o nada se parece a éste, a excepción de su calidad. Y no podemos decir lo mismo de Carl, siempre a la sombra de Brian. Un denso fondo de cuerdas, acompaña la emocionada interpretación de Dennis. El crescendo posterior, de orquesta y voz "All of my life/ I haven´t know much/ All I know/ Is what I feel/ And what I feel/ Love/ I´m in love" para desvanecerse, la voz de Dennis en un falsete ronco, entre el marasmo orquestal. Una canción de una sonoridad inédita en los Beach Boys, increíble. Esa voz de Dennis, tan imperfecta en comparación con las de sus hermanos, tiene una poderosa cualidad emotiva.

 

Parece que estas dos maravillas de Dennis empujan a Brian a componer algo que esté a la altura. Y "All this is that" es una gran canción que regresa de cierta manera al sonido acuoso de "Cool, cool water" aún sin sus visos vanguardistas. Una de esas maravillas falsamente minimalistas como las que compuso para "Friends" y "20/20", que te llevan a un lugar plácido, encantado aunque cotidiano, un sitio donde no hay prisas: esa sonoridad tintineante del piano, ese genial entramado de voces que esconde más miga de la que parece. Me encanta el final, cuando cantan eso de "And that makes all the difference to me" y Carl se lanza en un acrobático falsete en la última sílaba y comienza a subir y bajar por la escala.

 

En fin, que si quitamos "Hold on dear brother" y "Here she comes" (ambas de los nuevos miembros del grupo) que son un bodrio y capaces de aburrir a un caballo de madera, nos queda un gran disco.

 

(continuará...)

 

_texto: Álex Cerrato.

 

 

 

   
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