arctic monkeys
Después de su primer CD y de la forma en que llegaron a la fiesta y el ruido que montaron al coger su trozo de tarta, en la música todo el mundo esperaba y miraba con lupa cómo masticarían el segundo pedazo. Los escépticos, las fans, la NME (que tan pronto eres su mejor amigo que tan pronto te despedaza como si fuese un lobo hambriento) y otros tantos tenían las armas ya afiladas y los destellos del hierro se podían ver desde mi casa casi. Y ellos, jóvenes, nuevos ricos e ingleses (que aunque no lo crean es un handicap a tener en cuenta) sabiendo lo que se les venia encima.
¿Lo suyo fue gratuito o han venido para quedarse? Dudas despejadas desde que metes el CD en el lector y suena la batería machacona de Brianstorm (El vídeo ya esta disponible en los mejores enlaces a Youtube de su localidad), madre mía, si es que ni parecen ellos, bueno o al menos ellos en el resto de sus trabajos, ósea uno. Se atreven incluso con una letra de esas que tan poco se prodigan ahora, contándote una historia sobre un tipo ridículo, fácilmente mi vecino de arriba de camisetas de los Ramones, corbata de los Misfits y bacalao en el coche, sin grandes alardes de vocabulario ni tirando de diccionario. Un tipo, nos hace gracia, escribimos sobre él. Gracias.
Pero no sólo de singles vive el hombre, así que me espero con cuidado a ver cómo evoluciona esta pesadilla y si se convierte en un dulce sueño. Teddy Picker y D Is For Dangerous , con incorporación de las cuerdas vocales del batería incluido, como ya hicieron en la célebre I Bet You Look Good On The Dancefloor , son dos grandes muestras de que ahí calidad e imaginación para rato, pero aun así no consiguen llegar a ser todo lo buenas que podrían ser por el pequeño bajón (dentro de la altura, si es que esta variación en el lenguaje se permite) que supone Balaclava y Fluorescent Adolescent , demasiado tierna y mal situada en el track list, aunque es un gran tema como demuestra que haya sido lanzada como single.
Y ya entrados en el sopor y la ñoñería nos topamos con una ristra de canciones pasables que cumplen su cometido de apuntalar el disco, pero que no le dan ese tono y ese plus extra que necesita. Sigo pensando que los temas están muy mal distribuidos. Y es que hasta que en The Bad Thing nos despiertan y las caderas se nos van solas otra vez hay más paja que otra cosa. Pero a partir de ahí, amigos, la cosa no vuelve a decaer ni un ápice. Y es que después de ese temazo viene sin duda la canción estrella del disco, Old Yellow Bricks . Perfecto planteamiento y juego con los ritmos, cambios maestros de zumbidos de guitarreo a suaves susurros de melancolía. Para terminar nos ofrecen 505 , un buen tema que sirve como perfecto final.
Un paso hacia delante para ellos, pero con la impresión de que si querían podían haber saltado y con carrerilla. Al menos no han retrocedido cobardemente como se esperaban todos los entendidos cuchillo en boca cual Rambo. See you later, innovators!
Ales Pellicer
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