
Del country más añejo de sus inicios, deudor de las Linda Rondstadt , Emmylou Harris , Dolly Parton , etc. en discos tan deliciosos como "Alabama Song" , hasta esta especie de pop-rock suave de clara vocación comercial que factura hoy por hoy, Allison Moorer ha recorrido un camino en cierto modo entendible. Un camino que ya recorrieran en su día otras (y otros) antes que ella, por ejemplo su propia hermana, la cantautora Shelby Lynne , superestrella en los EEUU y una total desconocida por estos lares.
Si hay alguna novedad en "Getting Somewhere" con respecto a su predecesor, el muy recomendable "The duel" , es la cada vez más notoria presencia de guitarras distorsionadas y una cierta crudeza en la producción, palpable sobre todo en las bases rítmicas (¿tendrá algo que ver en esto la influencia de su flamante marido y gurú de todos nosotros, Steve Earle ?). Por lo demás, aquí dominan los medios tiempos y las melodías 100% radiables: "Work to do" , "Fairweather" , "Take it so hard" son singles que, salvo hecatombe, deberían escalar en el Billboard a la velocidad de la luz. A sus tiempos como cowgirl nos retrotrae "How she does it" , y siguiendo esa línea, aunque con ciertos toques de épica y de oscuridad, está la canción que da nombre al disco, una pieza que le iría como anillo al dedo a la maestra Lucinda Williams . Para ponerle el lazo a este regalo la Moorer nos premia con un par de temas de apacible belleza, que terminan por torpedear nuestras defensas, su "Hallelujah" particular, y "Where you are" . Una delicia.
Así pues, a medida que Allison amplía horizontes su música se llena de matices, algo que le permite ejercer su enorme talento más allá de los corsés estilísticos de Nashville y alrededores. "Getting Somewhere" es sólo un paso más dentro de una evolución coherente y meditada cuyos límites son sólo aquellos que la cantante pelirroja quiera autoimponerse. Pero parece claro que todo lo que toca (y lo que toque en un futuro) va a tener siempre un incontestable poso de calidad. En todo caso, ya se encargará el incorruptible Earle de evitar que su mujer se descarríe. ¡Necesitamos muchos más discos como éste!
Enrique Campos.
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