"Deseo carnal" fue el primer hito comercial de un álbum de pop-pop defendible español desde... no sé si desde siempre. Porque si nos remontamos a la época de Los Brincos , habría que hablar más bien de éxitos en formato single.
Y muchos nos alegramos infinidad cuando piezas como "Ni tú ni nadie" acabaron tarareadas hasta por las abuelas. Hicimos un poco/mucho nuestro el triunfo de Gara , Berlanga y Canut . Luego, cuando multitud de bandas se despeñaron siguiendo una senda más o menos homóloga, para la que no estaban llamadas, llegaron las rebajas.
El disco, desde el arreglo mágico de cuerdas (casi más transgresor que esa portada tórrida) que abre la fantasía almodovariana "¿Cómo pudiste hacerme ésto a mí?" , es coherente en su apuesta por el hedonismo, el inteligentísimo reciclaje de materiales de casi imposible conciliación y, sobre todo, eso que por entonces se llamó "posmodernidad". Que venía a ser, esencialmente, la superación de cualquier tendencia a darte la brase moralizante-concienciada ( Alaska , con buen criterio, reservaba las píldoras educativas para "La Bola de Cristal"), una sofisticación para la que estaban dotados (como ratones de biblioteca juveniles que fueron) y una lúcida negativa a buscar coartadas para la comercialidad descarada del producto.
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Alaska y Dinarama "¿Cómo pudiste...?"
En la coctelera cabían desde un casi ortodoxo bolero en la onda del gitano Moncho ( "Deseo carnal" ), hasta el relato esotérico ( "Isis" ). Y, además, construcciones tan efectivas como la muy divertida "Un hombre de verdad" (en lo sonoro, descaradamente rea de Chic-ismo), o baladas sin miedo a impensables coqueteos con la emotividad ( "Falsas costumbres" ). También se incluyeron reminiscencias de las querencias más oscuras de la anterior etapa Pegamoides ( "Carne, huesos y tú" , "La decisión" , "Sólo por hoy" ). Añadamos la eterna vocación petarda y gay-friendly de los tres para admitir lo bien que sientan al conjunto las omnipresentes citas glam.
La producción: limpia, innovadora, modélica, convertía cada fuego de artificio en un guiño que encontraba la complicidad inmediata del oyente.
Consideraciones sociológicas al margen (y "Deseo carnal" se presta, como pocos discos, a un análisis desde esa vertiente), era exactamente el disco nacional que demandaba el momento. Y, para colmo, ha envejecido estupendamente.
texto: Alfonso García.
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