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Al Kooper, que por desgracia es reconocido únicamente a nivel popular por su órgano en "Like a rolling stone" de Bob Dylan, es mucho más grande que el hombre que le dio fama. Muchísimo más. De hecho me recuerda a lo que resultaría de una extraña fusión entre dos de mis músicos favoritos (que curiosamente fueron pareja): el amor por el soul y la facilidad con la que se mueve entre la música considera culta y la popular de Laura Nyro (de hecho en algún disco, Kooper trabajó junto al arreglista de "Eli & the 13th confession" de Laura, Frankie Calello) y los experimentos sonoros de un Todd Rundgren (y su querencia por versionar a Smokey Robinson). Aunque Al Kooper sea algo menos marciano que este último. Es más bien un excéntrico del estilo de Van Dyke Parks. También tiene más similitudes con la parejita nombrada: la facilidad para meter instrumentaciones arriesgadas en sus canciones, para mutar estas como le viene en gana y ponérselo difícil al oyente, de saber a qué estilo se circunscribe la canción que está oyendo, tal es la riqueza y variedad de los "guisados" que cuecen.
"(Be yourself) Be real" parece un descarte de su anterior proyecto, Blood Sweat & Tears. Lo cual no es malo, en absoluto, ya que era este un grupo maravilloso. Tanto en el disco con Al Kooper ("Child is the father to the man") como en alguno de los posteriores a su marcha (el titulado como el grupo, mismamente). En la última parte, el coro gospel femenino que ha ido apareciendo en segundo plano, adquiere un protagonismo pleno, impulsando la canción de su meditabunda tristeza a una suerte de exaltación. También aparece un teclado rarito, muy propio de un Todd Rundgren. "As the years go passing by" es un blues, protagonizado por la guitarra del propio Kooper. Lo mejor son los solos que se marca. No está mal, aunque es demasiado larga. Prefiero la versión de Albert King.
Ahora irrumpe el soul, con una canción digna del mejor Al Green (la acabó versionando el socarrón Latimore), "Jolie". Dedicada a la hija de Quincy Jones, con la que tuvo un flirteo. Kooper canta con la mezcla de sensualidad y desgarro del mencionado Green.
"Blind baby" es la incursión en los terrenos del country del álbum. Ese fiddle (violín) campestre, lo denota. El estribillo es delicioso. Y ese fragmento donde unos coros juguetean a lo Beach Boys también. "Been & gone" es lo que resultaría de invitar a Todd Rundgren a tocar el teclado en una canción de Randy Newman. La canción podría entrar perfectamente en aquel excelente disco donde Harry Nilsson versionaba a Newman. "Sam Stone" es una versión de una canción de John Prine. Es todo lo que tengo que decir acerca del tema. "Peacock lady" es una encantadora canción, digna de un grupo británico de facción psicodélica de mediados de los sesenta. Está dedicada a la vocalista de vanguardia, Anette Peacock. Otra de las mejores canciones del disco (mis otras favoritas serían "Jolie", "Unrequited" y "When where you when I needed you").
Otra versión, esta vez de un clásico gospel de Sam Cooke, de su época al frente de los Soul Stirrers, "Touch the gem of his garment". Frugalmente instrumentada, interpretada básicamente con un órgano y la voz de Kooper.
"When where you when I needed you" es otra joya de pop-soul al estilo de "Jolie". Nada que ver con el clásico blues del mismo título. "Unrequited" es un melancólico final, otra vez con Randy Newman en la inspiración y una preciosa orquestación.
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