ZOO

"Tememos convertirnos en algo que no hemos elegido"

 

 

Hace seis años empezamos a oír hablar de Nuevenoventaicinco, unos chicos a los que repentinamente se les paró el "corazón duro". Ahora vuelven como Zoo, ampliando su horizonte 'hardcore' con aproximaciones al punk tardío, a los ritmos 'dub' y, en definitiva, al rock de factura heterodoxa. Lo hacen en 'Música del descontento' (La Incubadora, 2005), un disco conceptual sobre la sociedad adormecida, con un mensaje musical sólido que promete incentivos en vivo. De eso ya pueden ofrecer testimonio quienes los vieron en las últimas ediciones de Viña Rock y Festimad Sur. Podríamos compararlos con Fugazi, Refused o At the Drive-In, pero estos animalitos son una especie única por estos lares.

 

Pregunta.- Zoo es la reconversión de Nuevenoventaicinco, un proyecto que, pese a levantar en su día cierta expectación, finalmente se diluyó. ¿Qué han hecho todos estos años?

 

Respuesta.- Después de grabar el disco de Nuevenoventaicinco tuvimos problemas entre nosotros y decidimos dejarlo. Pasamos bastante tiempo sin saber los unos de los otros. Alguno hizo algo de electrónica con Transatlantic Sweet. Después nos reunimos para tocar en la sala Siroco por su 13º aniversario y al ver la reacción de la gente y el 'feeling' que se produjo entre nosotros decidimos volver a juntarnos. Pasó el tiempo y no llegamos a ningún lado. Al final nos quedamos nosotros tres, empezamos a hacer canciones, salió el nombre y hasta hoy.

 

P.- ¿Tenían mucho material preparado para este disco? ¿Ha sido una gestación lenta y tranquila?

 

R.- No teníamos nada. La composición ha sido una locura porque todos dejamos lo que estábamos haciendo. Lo planteamos todo desde cero, sin querer reciclar nada anterior. Nos pusimos una fecha para grabar de forma mucho más ágil que antes. En tres meses compusimos todo a un ritmo bastante vertiginoso.

 

P.- ¿Disco homónimo o lo bautizamos como 'Música del descontento'?

 

R.- Ha habido un error por falta de entendimiento. En unos sitios se le está llamando 'Zoo' y en otros 'Música del descontento'. Nos parece gracioso que esté pasando esto, nos gusta.

 

P.- ¿Qué les descontenta?

 

R.- Lo que le descontenta a la mayoría de la gente que todavía tiene un poco de sensibilidad: la injusticia social, todo lo que ha sobrepasado a la ciencia-ficción y a Orwell, la sociedad deshumanizada y robotizada, la falta de tiempo en el individuo. Tememos convertirnos en algo que no hemos elegido.

 

P.- El diseño del álbum presenta a hombres con el mismo uniforme y televisores en lugar de cabezas. ¿El mando a distancia ha conseguido tenernos definitivamente dormidos?

 

R.- La idea de los hombres con televisión por cabeza es muy típica, pero nos apetecía recuperarla porque es una verdad como un templo. El diseño es de Nacho Platero (3dmz) y nos encantó porque es lo que queríamos decir al introducir el texto de 'Nana', de Chuck Palahniuk.

 

P.- Hay letras individualistas y otras que hablan del descontento colectivo. ¿Es tan dolorosa la experiencia de estar consciente?

 

R.- Hay de todo, aunque visto desde un punto personal. Hay temas sociales e historias de desengaños personales, que afortunadamente siguen existiendo. Las letras son autobiográficas.

 

P.- El sonido sugiere muchas reminiscencias: desde el puro 'hardcore' hasta fraseos de guitarra del punk del cambio de década. ¿Se propusieron ampliar el abanico?

 

R.- Hemos investigado mucho en ese tipo de música. Éramos un poco incultos en cuanto a esa época musical y empezamos a escuchar clásicos de los 60 y de los 70. Nuevenoventaicinco era una banda más de género, pero con el tiempo hemos conocido otro tipo de gente y de música.

 

P.- Han tenido suerte a la hora de encontrar discográfica. Publican a través de La Incubadora, que es un reducto independiente en el seno de una multinacional.

 

R.- Hemos tenido mucha suerte. Es gente que viene de fanzines, sellos independientes de toda la vida o de la organización de conciertos. Universal les ha aprobado la idea de La Incubadora, por supuesto con un presupuesto que nada tiene que ver con el de la multinacional, pero pudiendo trabajar en lo que creen. Tienen cabida bandas como nosotros, que no entraríamos en una multinacional si no fuese de esa manera. Y además nos dan libertad absoluta sobre cómo queremos hacer la música, las letras, los posters...

 

P.- El sonido de Zoo es rompedor. ¿Qué se guardan para el directo?

 

R.- El CD plasma un momento determinado, pero las canciones siguen evolucionando. La gente dice que en directo sonamos mejor; eso nos gusta porque no pasa como cuando te encanta el disco de alguien y luego en directo está por debajo. No haber dado el 100% en la grabación acaba siendo una ventaja porque la gente que venga verá algo más que lo que hay en el disco.

 

P.- Y siendo un trío. ¿Les pasa como a Rosendo, que suena casi a 'big band'?

 

R.- Estamos todos pluriempleados con sintetizadores, ordenador, Cassio y otros aparatitos. Aunque somos tres, el concepto no es crudo, aprovechamos la tecnología para hacer algo grande en el escenario, como Trans Am.

 

 

 

Eduardo Tébar (Fotos: Alfredo Arias)

 

 

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