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Érase que se era un menesteroso país perdido en una esquina de la vieja Europa cuya televisión, a falta de medios y dineros -era un país menesteroso, pero pobre y agotado- armaba con cuatro reales de vellón adaptaciones de los literatos patrios de más alto abolengo. Ya fuese en teatrillos o en... [Seguir leyendo...]
En sólo una secuencia, disparando palabras al ritmo que da una coartada como la revelación, el personaje de Pedro P (alter ego de Zulueta en su película "Arrebato") resume todo un concepto y estado emocional, el arrobamiento máximo ante la imagen catártica del asombro, escapando de la taciturna y monocorde realidad que nos acorrala día a día, entre paredes de hormigón, discos disonantes y cuerpos clónicos (cortesía de la distopía capitalista). Entre las rendijas de la irrealidad... [Seguir leyendo...]
La quimera del oro parte de una idea que se le ocurrió a Chaplin cuando vio unas fotografías de las regiones heladas entre Alaska y Canadá. En ese lugar, había tenido lugar la llamada "fiebre del oro" entre finales del siglo IX y principios del XX. Acertó vislumbrando en esos ingredientes una potencial historia con todo su drama humano: cientos de hombres solitarios con la única esperanza de salvar el rumbo de su existencia hallando oro. El tema resultó recurrente para la posteridad creadora: el roquero canadiense Neil Young se inspiró en la película para componer y titular su mejor álbum a principios de los setenta. [Seguir leyendo...]
La quimera del oro es una película señera en la obra de Charles Chaplin , maestro de la comedia profunda con trasfondo trágico. El cineasta londinense apostó por la independencia financiera y artística cuando, en su intento de avanzar como creador, se alejaba del personaje de Charlot y de la creciente comercialidad en Hollywood. Estando ligado por contrato a First National, Chaplin ansiaba cumplir sus anhelos artísticos con cierta comodidad, para lo que se alió con el director David W. Griffith y los actores Douglas Fairbanks y Mary Pickford . En 1919, crearon United Artists, pero Chaplin tuvo que cumplir sus obligaciones con First Nacional y no fue hasta el rodaje de Una mujer en París ( A woman of Paris: a drama of fate , 1923) cuando lo logró. [Seguir leyendo...]
La I Guerra Mundial sumió en la catástrofe el circuito cinematográfico europeo. Mientras, en Estados Unidos proliferaron las producciones millonarias como respuesta a la escenografía empleada en el cine alemán. Sin embargo, la bonanza económica no se correspondía con la agudeza de sus películas: escaseaban las ideas y abundaban los esquemas repetitivos y obvios. El "american way of life" aparecía reiteradamente con la formulación de lujo, sexo y aventura, además de estar representado, como en los libros de Francis Scott Fitzgerald, por el conjunto de jazz-babies. Se trata de una época grandilocuente en las formas y pobre en los contenidos. No obstante, la llegada del wetern, con sus maneras espartanas, localizaciones exteriores y manantial dramático propio, devolvió la fuerza de las historias, especialmente por La caravana de Oregón (The covered wagon, 1923, James Cruze). [Seguir leyendo...]
Cuando se pusieron de moda las películas catastrofistas en los años 70, una de las que reunió a un mayor plantel de estrellas en su reparto fue El coloso en llamas (1974), que trataba sobre un edificio de lujo pasto del fuego. Al menos que yo recuerde, y reconozco que la cartelera de los últimos años no es mi fuerte, esta película todavía no ha tenido remake, a diferencia de La aventura del Poseidón. No lo ha tenido ni debería tenerlo, porque al menos quiero pensar que si se plantea otra película con esta temática, el origen de las llamas tendría que ser un atentado y no sería verosímil que ocurriera por una simple negligencia, como era aquí el caso. [Seguir leyendo...]
La quimera del oro se sitúa en pleno apogeo de la comedia en Hollywood. En los años veinte, el cine mudo atravesaba una época de prosperidad en Estados Unidos y, en general, la industria del país se consagraba de manera hegemónica. En 1925, año del estreno de la película, los hermanos Warner pensaban en la posibilidad del cine sonoro, relativamente lejos, aún, del 'crack del 29'. Chaplin contemplaba la idea con negación, como demostró para la eternidad más adelante en El gran dictador (The great dictador, 1940). El histrionismo y la expresividad mímica de la escuela de Mack Sennett empezaban a dar sus frutos de la mano de figuras como Buster Keaton, Harold Lloyd o Harold Langdon. Muchas veces, cómicos servidos a granel en el music-hall. [Seguir leyendo...]
Cuando uno, aburrido de las series casposas de siempre, se encuentra con algo como epitafios es como si un soplo de aire fresco entrase en su vida... Sí, sí, como lo estais leyendo esta serie es la que me ha tenido enganchado completamente durante 13 episodios sin parar de mirar la pequeña pantalla. [Seguir leyendo...]
Diez películas, diez secuencias, o diez nombres que marcaron a la generación del Phoskito y el Blandiblub. Si naciste entre los años 75 y 80 (del siglo XX, ojo), quédate por aquí. Seguro que encuentras más de un motivo para la sonrisa nostálgica o para la lágrima melancólica. Si no perteneces a esta gloriosa quinta, mala suerte. Aún así, quédate también, apaga el maldito móvil y vámonos de viaje a aquellos maravillosos años. Haremos un poco de kárate, quizá nos lo montemos con un par de animadoras, tal vez robemos el Ferrari de papá para dar una vuelta por el centro. Nada es imposible. [Seguir leyendo...]
Cualquiera con un mínimo de cultura debería conocer a Edgar Allan Poe, escritor norteamericano, poeta y autor de numerosos relatos de terror que fueron los que, a la postre, le darían la inmortalidad (amén de poemas realmente célebres como "El Cuervo", o "Annabel Lee"). Alcohólico, adicto a todo tipo de sustancias... [Seguir leyendo...]